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miércoles, 25 de noviembre de 2009

Niños y adolescentes tienen sexo desenfrenado


 ¿Sabe usted qué hacen exactamente sus hijos o hijas cuando salen a las calles, a hacer tareas o están en el colegio?. ¿Supervisa concienzudamente los contenidos de aquello que leen o encuentran en internet?. ¿Sabe usted que conocimiento sexual tienen sus hijos, hijas o representados?.

       Hacerse ese tipo de preguntas hace falta a los padres de esta generación de niños y adolescentes que están siendo sexualmente activos, prácticamente en nuestras narices y los adultos lo único que hacemos es mirar hacia otro lado, en la mayor de las negaciones, mientras las filas de niñas embarazadas aumentan cada vez más y los adolescentes pasan a engrosar las cifras de los nuevos VIH positivos. Pero claro, "nunca pensé que eso me fuera a pasar a mi".
       Para los padres de hoy día la cosa no está fácil. Crecimos en un medio en el que la familia era bastante diferente, con madres más presentes y enseñanzas más rígidas, temerosos de la sexualidad al punto que es un tema tabú incluso entre adultos. Pero la realidad de los hijos de esa generación es completamente distinta. Los jóvenes del relevo no tienen pudor alguno, y la sexualidad es tan natural como comprar la cartera de moda, en el más absurdo y extremo libertinaje que nos deja como resultado la disminución de la infancia y prácticamente la anulación de la adolescencia ya que muchos tienen que hacer frente a una familia forzada.
       Permisividad
       Los jóvenes de hoy en día tienen más maneras de comunicarse, se llaman, se escriben, se envían fotos, se graban videos, chatean en tiempo real, tienen acceso a miles de millones de páginas sexuales en internet, se encierran en baños públicos, se venden por miserias y han convertido el sexo en la conducta irresponsable y promiscua de la búsqueda desenfrenada de placer inmediato, en vez de la legítima expresión de amor y respeto entre dos personas emocionalmente estables, se han alejado años luz del oscurantismo sexual de sus padres, quienes además asumen que sus hijos piensan igual que ellos, no conversan sobre el tema y terminan no queriendo creer que su "niña" o su "niño" está teniendo relaciones sexuales con sus primos, con sus compañeros de estudios, incluso de su mismo sexo, en todos los lugares posibles y la mayor cantidad de veces que se pueda. porque es lo que está de moda.
       De hecho ser virgen hoy en día es muy mal visto, hay que salir de eso lo más pronto posible para ser aceptado en el grupo.
       Esta es una realidad que hay que enfrentar y hay que hacerlo ya. El sistema educativo ha decaído en lo que se refiere a orientación sexual, justo cuando más se le necesita, y los padres, en su afán de ganar dinero y tener una estabilidad económica sostenible han dejado la tarea de la crianza en nanas y guarderías, que tampoco son la mejor orientación hogareña. Las guarderías son el hogar de la generación naciente.
       Alcohol
       Por otra parte, padres actuales, más modernos y de mente abierta, son más permisivos con los hijos, y no conformes con eso, incluso muchos de ellos permiten que los adolescentes ya de 12 y 13 años ingieran bebidas alcohólicas, no sólo en casas de familia, sino en restaurantes y sitios públicos que se prestan para tales prácticas (en Valera hay varios lugares de estos, que incluso hacen lo que se denomina matinés: una excusa más para vender alcohol a los jóvenes y que es marco para la droga de una vez).
       Está de más explicar que el alcohol es un desinhibidor por excelencia, lo que sumado a la droga y a la fuerte carga hormonal que sufre el adolescente, trae como resultado embarazos no deseados, abortos y contagio de enfermedades que incluyen el Sida.
       ¿Quién los enfrenta?
       La pregunta final es: ¿quién le pondrá el cascabel al gato?. La iglesia tampoco está haciendo mucho por este problema, tratando la sexualidad solo después del matrimonio, como si la realidad se amoldara a esos dogmas de siglos atrás y no miran la realidad como es y no se dan cuenta de que los jóvenes se nos fueron de las manos. Las escuelas no orientan y los padres no tienen tiempo para hablar.
       ¿Quién está orientando a nuestros hijos?. Nadie. Ellos están solos en la vorágine sexual que envuelve al siglo XXI, lleno de libertades liberales y de desenfreno sin comunicación y responsabilidad. Les pedimos demasiado para estar completamente desasistidos. Esta es la primera entrega de una serie de trabajos sobre este tema, que busca tratar de crear conciencia en los adultos de esta época, en cuyas manos y palabras está la orientación y la vida de la generación que trajimos al mundo. Piense: ¿sabe usted dónde están sus hijos y que están haciendo en este momento?.