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domingo, 9 de octubre de 2011

La vida sexual no se acaba con la tercera edad

El tema de la salud sexual y la salud reproductiva pareciera tener una suerte de límites, en general las personas piensan que la sexualidad aparece y desaparece con la edad, estos límites se han construido desde la reproducción biológica, y van desde el momento en que una persona puede reproducirse hasta que termina su ciclo reproductivo, negando de esta forma la vivencia de la sexualidad como un elemento esencial de la persona desde el momento de su nacimiento hasta su muerte.
En este sentido, colocar el tema de la salud sexual de las personas adultas mayores implica poner en la mesa el tema de la sexualidad como un derecho, pero ¿Cómo construir la visión de que las personas adultas mayores siguen teniendo sus posibilidades sexuales y de vida, y por lo tanto necesitan gozar de buena salud sexual?
Datos de la reciente Encuesta Nacional de Salud Sexual y Salud Reproductiva, Costa Rica, 2010 indican que un 36% de las personas mayores de 65 años tuvieron relaciones sexuales con penetración vaginal en los últimos 12 meses, y sin embargo la sociedad persiste en sostener que esta población tienen cierta incapacidad y desinterés en mantener relaciones sexuales, colocándolos como si fueran asexuados, y por lo tanto limitando las posibilidades de construir su proyecto de vida desde la autonomía, la integridad corporal, la igualdad y la diversidad.
De esta forma, el placer no puede ser vetado a las personas adultas mayores por causa de ciertas normas morales de las sociedades. Las decisiones acerca de con quién vivir, las experiencias sexuales, los gustos y la forma en cómo cada persona ejerce su sexualidad, no pueden ser censuradas por las sociedades, que han basado sus prejuicios en la aparición de la menstruación como inicio y la menopausia como final de la vida sexual.
Cuando una persona ha vivido su sexualidad plenamente a lo largo de su vida, no querrá por su edad avanzada renunciar a ella, por tanto seguirá incluyéndola en su diario vivir y será parte importante de su bienestar integral, y de igual forma el hecho de que una persona haya vivido, por ejemplo, en su vida conyugal una relación que no haya sido satisfactoria desde el punto de vista afectivo y sexual, no quiere decir que vaya a seguir siendo de esa manera durante toda su vida. Inclusive las características de las uniones sexuales pueden ser transformadas por las personas adultas mayores.
En este sentido desde la Asociación Demográfica Costarricense (ADC), consideramos importante promover, proteger y defender el derecho a la salud sexual de las personas adultas mayores, que incluye entre otras cosas el derecho a la información y a la educación de la sexualidad, la cual debe procurar aumentar su autoestima, así como proporcionar conocimientos que les permitan disfrutar plenamente de su sexualidad sin importar su edad.
En materia de derechos sexuales, tenemos claro que estos son derechos humanos, constituidos por una serie de beneficios relativos a la sexualidad que emanan de los derechos a la libertad, igualdad, privacidad, autonomía, integridad y dignidad de todas las personas, entonces ¿Por qué en nuestro país cuesta tanto entender que la sexualidad de la persona adulta mayor debe ser planteada integralmente y desde un enfoque de género y de derechos humanos? ¿Acaso esas 278 mil personas adultas mayores que constituyen el 6% de la población costarricense no tienen derecho a recibir las gratificaciones placenteras de la sexualidad?
Según datos del primer Informe del Estado de Situación de la Persona Adulta Mayor y de acuerdo con las proyecciones de población vigentes, en el país cada año aumentará el número de personas que cumplan 65 años. En consecuencia, en el 2025 habrá aproximadamente 600 mil personas adultas mayores y en el 2050 serán algo más de un millón 200 mil.
Ante las citadas proyecciones hoy urge la necesidad de una educación integral de la sexualidad que dote a la juventud de  conocimientos y habilidades necesarias para tomar decisiones responsables e informadas, con respecto a sus relaciones sexuales y sociales, para que el 2050 no tengan miedo de llegar a "viejos".
No hay duda necesitamos educación sexual, mientras que la sociedad en su conjunto tendrá que sensibilizarse con este tema para que la población adulta mayor tenga una mejor calidad de vida..

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